domingo 22 de noviembre de 2009

Interpretar




Yo soy solo un intérprete.
Que no puede ostentar más autoría que la de si mismo. Y que a veces hasta flaquea en eso. Los manantiales de sonrisas y las bocas que florecen dejaron ya la inocencia guardada en el pasado. Convertida en luz, anagrama, desperdicio, aprendizaje. Guitarras y poemas suenan en las veredas nuevas del camino. Risas que no se agotan nunca. Modismos que se repiten. Sonidos que alimentan la claridad de las imágenes en un soplido. Todo vuelve en mil caras ajenas y mil propias. Todos los yo se arriman a mirar. Todo cambia sus imágenes con el tiempo y sus sonidos también.
Y sin embargo renace de a camadas la rabia, el amor, los deseos encontrados, las tensiones, el sexo, la vida, el llanto, la amistad, la espera, los abrazos.
Todas esas cosas han estado acá antes que lleguemos y seguirán estando. No conocemos su forma pura, solo vemos el perfil que se nos presenta.
Porque no somos el todo de cada sensación, ni siquiera una parte. Somos los que forman un espejo que refleja cada una de esas cosas.
Intérpretes. Del punto de vista que se deja ver de todas las cosas, desde este lugar.
Algunos, gustamos mucho de interpretar las cosas. Tal es así que interpretamos además de a nosotros mismos, a todas las demás cosas que se nos presenten. Porque interpretar lo que nos pasa ya no nos es suficiente. Queremos interpretar mas cosas aun. Por eso es muy bueno ser actor. Para interpretar un yo; el personal. Y tantos otros yoes como se pueda.
Porque, la verdad, interpretar el mundo es interesante.
Interpretar muchos mundos, es fabuloso.


Foto: Dani Niborski

jueves 22 de octubre de 2009

Particularidades




Bicho raro el ser humano.
Sabe que va a morir.
Ya, a partir de eso,
raro va a ser todo lo que tenga que ver con ese bicho.
Llora el ser humano. Usa ropa y zapatos
Actúa como un Virus
Consume, se retira, consume otra vez en otra parte
Se retira otra vez
Divide la existencia en vida o muerte
Porque esta acotado entre esas dos paredes.
Asi sabe del principio y del final
Y no sabe de otro principio
Y no sabe de otro final
Acotadísimo rincón de razones
el que queda dentro de esas paredes minúsculas.
Cada uno de ellos es tiempo y espacio por si mismo.
En tiempos del universo, duran nada
En espacios del universo no son nada
Nacen, viven y mueren constantemente uno detrás de otro
Y de a miles de millones a la vez
Inventando dioses y mitos
Dioses pequeños que van apenas
de la vida a la muerte de ellos mismos
Y que ellos mismos creen enormes.
Sospechan los humanos en sus dioses
La inmensidad de algo que no comprenden
Se mantienen constantemente en estado beligerante
Colonias mas poderosas someten a otras
Que a su vez al rato caen y son reemplazadas por nuevas
Y así constantemente.
Bicho común y corriente el humano
A no ser por algunas particularidades.
En ese espacio breve entre la vida y la muerte

Entiende la metáfora
Imagina mundos posibles y crea
Ama
a su casal, a su cría, a su clan.

Se asombra.

Inventa la belleza.

domingo 27 de septiembre de 2009

TESTIMONIOS V




Zunilda Marnota era la más renombrada espiritista del pueblo de Recontralejo.
Allí se armaban largas filas de devotos frente a su casa y procesiones desde todo el país trayendo gallinas y chorizos en ofrenda a la mai de los espíritus.
La gente esperaba con sus consultas que Zunilda le pregunte a los espíritus por la providencia. Por los seres queridos y por si en aquel pequeño pueblo va a llover por fin y se terminará la sequía que los aqueja.
Un día, después de atender a sus pacientes, se encontraba la mai en un descanso de sus tareas esotéricas. Sentada en el patio sobre su banquito, tomaba unos verdes y miraba el gallinero, es decir, se tomaba un rato al pedo.
De pronto, un extraño ser apareció como de la nada en su patio. Envuelto en una capa negra la miró fijamente y empezó a hacer una extraña contorsión con su rostro, dobló la boca, movió los labios, cerró fuerte los ojos y los abrió, grandes y lacrimógenos. Hizo un gesto de enorme asco y escupió algo amarillento.
Luego la miró, agitado y le dijo:
“Perdón, venia masticando quinotos, no se para que afano estas porquerías si no me gustan”
Luego de bajar la acidez con unos mates le dijo.
“Hola soy el espíritu del mal, vengo a llevarte conmigo, tu perturbas la paz de los espíritus y debes pagar”

Zunilda, hábil guerrera de lo oculto lo miró fijo y le dijo: “Mire, plata no hay…si quiere le puedo dar unas gallinas”
El oscuro ser se levantó y gritó furioso. Una repentina ráfaga de viento surcó el patio, se nubló el cielo y se oyeron truenos ensordecedores.
La tierra empezó a rajarse, los árboles se movían de un lado a otro, la risa macabra del mal retumbaba en el gallinero.
Nuestra amiga corrió desesperada hasta su casa y agarró sus amuletos…se dio cuenta que de pronto la cosa se había puesto jodida con el mas allá.
Salió envuelta en ristras de ajo y cadenita y encaró al espíritu diciéndole, “Si me vas a cagar el curro me vas a tener que matar!!”
Ahí nomás encaró hacia el limonero y sacando frutos le sacudió limonazos a más no poder, giro en el piso en un rol perfecto y tomando sus ajos hizo una toma de nunchaku y lo llamó con la manito, invitándolo al duelo.
Así comenzó la lucha entre el infierno y la tierra. Dos seres poderosos en una batalla grosa como las de Harry Potter. Salta Zunilda en la tempestad y lo casa al tipo del cuello, le da vuelta la cabeza como a un ternero, lo tumba y le manda trompada cortita, cortita, cortita. Lo deja medio estúpido tirado en el piso, se para y le patea las costillas, El maligno le toma una pierna y la tira al piso, le refriega la cara contra la tierra y tomándola de las trenzas le golpea el rostro contra el polvo. Zunilda se logra dar vuelta, levanta las piernas desde el piso, le toma la cabeza en una tijereta y lo pone contra el suelo.
Se levanta…agitada trata de caminar y ubicarse en el espacio, camina hasta el banquito y agarra la pava. Cuando gira el oscuro ser esta de pie. Le pone un pavazo en la cabeza, le clava la bombilla en un ojo, lo agarra de la cabellera y le da zurra en la boca del estomago, Toma! Y Toma! Y Toma!
Gira sobra si misma, manotea a la pasada el banquito y se lo parte en el medio del lomo. Parece que el maldito caerá por fin. Una trompada en la nuca, y otra y otra y de pronto una mano que le para el puño, el tipo la caza de las orejas y le pone un cabezazo tucumano que la deja mormosa a la pobrecita. Tambalea en el patio, recibe una patada voladora en la mandíbula y cae rendida.
Ahora si…parece el fin. El espíritu del mal parece haber vencido…toma a Zunilda del cabello y la arrastra. Entre la inconciencia y el fragor de la lucha…Zunilda recuerda a su gente que le viene a consultar, a las ancianas, a los niños, recuerda la sonrisa de los jóvenes, los espíritus buenos, la alegría de los humildes y el campañón que viene haciendo Estudiantes.
Juntando todas sus fuerzas, se pone de pie, le hace al tipo una llave, le aplica la doble Nelson, lo doblega con un cortito, le acomoda las ideas con una combinación rodilla al estomago, codo a la cara, rodilla al estomago, codo a la cara, rodilla al estomago, codo a la cara y cuando lo ve boleado, agarra del piso una pata del banquito y se la clava en el medio del pecho.
Un grito desaforado ruge en la inmensidad cual trueno y el espíritu se desintegra , mirándola a Zunilda a los ojos…no sin antes decirle: “Gracias…me has liberado…muy ricos los mates”
Sale Zunilda de su casa, ensangrentada y dolorida. Afuera la espera todo el pueblo. Todos se han enterado de su lucha. Vítores y aplausos para la guerrera del bien.
Todos la llevan en andas la nombran ministro de relaciones extra sensoriales y le dan las llaves de la tranquera de la ciudad. En medio de la lluvia que milagrosamente ha comenzado a caer, Zunilda escribe su página en la historia de su pueblo.

Zunilda Marnota…un milagroso personaje mas de…TESTIMONIOS



Foto: Zunilda en el fragor de la batalla en medio del galpón vecino a su casa, ante la atonita mirada del vecindario y el ojo sagaz del fotografico pueblerino

lunes 14 de septiembre de 2009

Lobo





Lobooo...

Looboooo....

Estas.

que andarás buscando...tanto tiempo.
Huelo la sangre que destila tu ambición, tu lujuria bastarda, milagrosa, grasienta.
Tu mente hirviendo, tu grito helado que lastima la garganta,
tus soles negros, tu profecía autocumplida

Vení de una buena vez. Tanto rodeo...

viene la lluvia en el aire avecinando la tempestad de tu guerra.
Viene el horror del gruñido feroz.
Huelgan los deseos, llueve en el invierno de las almas
Y el viento sopla a tu favor llevándote hedores que te llamen

Yo espero ansioso, lobo...
La angustia da la señal, la culpa el alimento
Te sentí domesticado durante siglos

huelo tu mierda marcando territorio.


jamás tuve tanto placer por saberte llegando.

viernes 4 de septiembre de 2009

Las cosas que hay que oir...!






* Si una mujer, en medio de una charla, se refiere a un tipo utilizando las palabras "Sexo ocasional", el tipo va a estar dispuesto a hacer una cantidad de cosas que no haría por nada mas en el mundo.

Todo, solo por esas dos palabras.

Imaginate si le propones matrimonio?
sale corriendo!!


bingo.


* Tenía Alfa de maestra jardinera, que es casi beta de artista

* Vino, hizo eso y murió. Era eso lo que tenía que hacer.

* Piedad… se esta muriendo…. Sáquenlo del aire

* Cuando uno llega a los 50 ya tiene claras por lo menos dos cosas de la vida:

No tomarse compromisos que no se tienen ganas de cumplir y usar zapatos que te queden cómodos.

* A este país le hacen falta terroristas de telgopor...!

* Una cosa es escribir poesías y otra combinar palabras en composé.

Ya sabemos todos de que lado estoy yo... (¿¿??)

jueves 27 de agosto de 2009

TESTIGO V





DESGRABACIÓN TESTIMONIO PERSONAL


Eran aproximadamente las 22 horas, el edificio estaba prácticamente vacío. La oficina queda en el bajo, por San Telmo y de noche, durante la semana, no transita mucha gente.
Mientras releía un expediente escuché a alguien caminando en el piso de madera del pasillo. No le di mucha importancia en un principio pero después me llamó la atención la cadencia de los pasos. Se notaba que era alguien que caminaba con dificultad, casi arrastrando los pies, talvez rengueando. Se oía muy claro en el silencio que había a esa hora. Sentí que los pasos se acercaban a mi oficina pero en primera instancia me pareció un poco paranoico de mi parte ocuparme de algo así, de modo que no le presté mas atención. Seguí con mi trabajo y volvió al rato a llamarme la atención como una especie de tos y después como si alguien...no se... no se como explicarlo... como si alguien... regurgitara.... como un ruido de enchastre, de algo viscoso. Después de eso, una especie de respiración profunda y otra vez los pasos. Los sentía cada vez mas nítidos, cada vez mas cerca y cuando los escuchaba casi enfrente de mi puerta, se detuvieron.
Silencio. No pasa nada mas o menos por un minuto.
Golpean la puerta. Camino hasta ahí, miro por la mirilla y veo un joven como de unos 23 o 24 años. Pantalón jean, zapatillas, remera, campera de corderoy, como encorvado, casi temblando.

__¿Quien es?, pregunto

__ Abra detective, abra la puerta

Volví a mirar pero no reconocía a la persona.

__¿Quién es? Pregunte otra vez

__ Abra la puerta...detective Víctor Manta, abra la puerta

Me conocía.
Su voz era de viejo. Vestía como joven pero por esa voz, se ve que no lo era. Supuse por la postura, que podría estar herido. No sabia que hacer, volví a mirarlo. Temblaba, parecía necesitar ayuda. Me decidí a abrir.
La imagen era impactante. Estaba desalineado, transpirado, sucio. Algo oscuro, como una bilis, caía de la comisura de su boca a su remera. Emanaba un olor penetrante y desagradable.
La voz era cascada, gutural, anormal para un muchacho tan joven, que sin embargo, tenia claras señas de envejecimiento, como si tuviera la cara desfigurada. Se encontraba como en un estado de shock. Por un segundo solamente lo miré, entre asombrado y cauteloso. No dije nada, solamente lo miré, lo medí.

Con movimientos cortados, como separados uno del otro, su cabeza empezó a moverse para arriba y sus ojos se pusieron blancos, tenia la boca abierta y respiraba con dificultad. Después bajó la cabeza y empezó a caminar hacia adentro de la oficina. Lo deje pasar, mientras observaba cada movimiento que pudiera hacer. Caminaba muy lento, con pasos cortos, encorvado, los brazos contraídos, casi tocando su torso, como si tuviera cien años.
Quedé a sus espaldas, se dio vuelta, me miró con los ojos blancos. No me había dado cuenta lo impactante que es una mirada con los ojos blancos. Es una mirada que no te mira.
Respiró su asma, sacó la voz rota y aspirada, como hablando bajo.
Dijo:

__Detective Víctor Manta

__Si

__ Ya es casi su hora...


Foto: Capitán de su calle

miércoles 19 de agosto de 2009

TESTIMONIOS IV




Tito Martunetta era el afable empleado de la gomería Mentastini, que era del gordo mentastini, saliendo de la rotonda, por la 65, allá por 9 de julio, provincia de Buenos Aires.
Tito solía juntarse con amigos y parroquianos en la gomería del gordo cada viernes a comer un asadazo y tomar unos vinos. Aquel viernes hacia calor y al gordo Mentastini se le ocurrió poner el tablón afuera, con una portátil para iluminar la mesa y una rama colgada para que espante a las cotorritas. Compró repelente y a los que iban llegando les pasaba el aerosol para que no los jodan los bichos.
Tito cortó un salamin y un pedazo de queso y llevó el pan.
El manaza puso el carbón en la parrilla, prendió el fuego y se frotó las manos al ver la bolsa de carne. Habían encargado además unas mollejas en la carnicería hacia como 15 días y habían llegado fresquitas y listas para la parrilla. Le hizo seña al tano Perrone para que abra una damajuana y preparó la tabla grande, la sal y la cuchilla
Varios jugaban al truco, otros conversaban, alguno sintonizaba una radio y ponía algo de música, como de fondo.
La noche estaba calida, el vino estaba bueno y ya se sentía el aroma de la carne en la parrilla.
Todo pintaba como para un alegre y tranquilo asado de fin de semana.
Cuando de pronto…un extraño sonido vino desde el cielo. Como un trueno que crecía de a poco. El murmullo de la charla se calmo de repente y todos empezaron a oír el ruido que cada vez se hacia mas fuerte.
Los comensales se miraron entre si, la intensidad de sonido no paraba de subir. Ya los vasos temblaban en la mesa. Todos salieron del toldo hacia el descampado para ver que ocurría y allí fue que lo vieron pasar por encima de sus cabezas.
Un enorme plato volador venia en franca caída y pasaba por encima de ellos, maniobraba sobre la gomería y se ponía de punta sobre el terreno del fondo llevándose puesta la pila de cubiertas viejas dos plantas de limones, un valiant 2, que hacia de gallinero y un perro, pobre, que olio la carne en la parrilla y se acercó. Que se iba a imaginar pobre animal que lo iba a matar un ovni.
Todos corrieron hacia el objeto volador incrustado en el patio. Esperaron frente a el sin animarse a acercarse cuando de repente una compuerta se abrió.
Un humo blanco apareció desde adentro de la nave y una fuerte luz salió hacia el descampado. Desde el fondo de la nebulosa, comenzó a dibujarse una figura. Los parroquianos se estremecieron, no podían creer lo que veían sus ojos. La figura empezó a hacerse mas clara y de pronto se oyó un ruido extraño mientras se empezaba a ver la imagen desde la nave. Era un enano verde con un mameluco naranja apretando un matafuego. Salio hasta la rampa de la nave, miro a los parroquianos y les dijo:
“Como me pierde la rotonda esa loco!!, no se ni pa´ donde ir!! Yo buscaba el puente de la 5 el que va para capital, me re perdí!!” En ese momento el alienígena se percató de sus casuales espectadores.
Tito Martunetta fue el primer valiente que intento hacer contacto. Dio un paso al frente. El extraterrestre lo miró fijo a los ojos. En medio de aquella imagen y con todo el temor encima Martunetta dijo lo mas amable que se le ocurrió: “¿Queres mollejas petizo? Ya salen, están a punto.”
Acto seguido todos vieron como otros 5 enanos bajaron de la nave cargando dos botellas de vermú, una bolsa de aceitunas, un sifón de esos de plástico y unos tres cuarto kilos de limones.
A partir de ahí empezó la fiesta de verdad. Se comieron las mollejas, jugaron al truco, se tomaron hasta el agua de los floreros. En eso uno de los enanos se fue al plato volador, abrió un par de compuertas pequeñas laterales y dejo ver dos tremendos bafles como de 150 con unos twiter que eran una belleza. Puso un disco de cumbia y pelo unas pastillas intergalácticas que convido a los comensales. Como media hora después era una joda loca inolvidable. El manaza bailaba en calzoncillos, un enano colgado de la portátil gritaba Tarzán y saltaba sobre las cubiertas. El gordo Mentastini le curaba el empacho a un extraterrestre y el tito trataba de sacar a un enano del inodoro…eso nadie sabe como paso pero casi se ahoga el muy salame del alienígena beodo.
Después empezó la guerra de hielo, se entraron a sacudir con lo que había en los vasos, Carlitos se puso a discutir con un enano que era peronista y Alberto se durmió la curda entre los yuyos y apareció lleno de ronchas porque se lo comieron los mosquitos.
Luego vino el bajón. Para lo que los extraterrestres bajaron de su nave tortas de chocolate y un almendrado que estaba para chuparse los dedos. Después el gordo Mentastini se vistió y preparó un café bien amargo como para despertar a la sarta de borrachos perdidos que quedaba en el lugar.
Ya tipo 5, un enano dijo basta. Era hora de partir. Repartieron los visitantes unas fantásticas píldoras que te sacan la resaca al instante, ayudaron a lavar los platos y se dispusieron a partir. Todos se despidieron y prometieron volver a verse. Tan bien la habían pasado en su intercambio cultural intergaláctico, que los extraterrestres prometieron volver a la siguiente semana. Así lo hacen desde aquel día. Cada semana, sin que nadie se de cuenta en la noche nuevejuliense, un platillo volador aterriza en las afueras de la ciudad, después de la rotonda, por ruta 65. Se pasan la joda loca y se van ya casi de mañana. Los que van a esos asados saben que no pueden decir nada, por lo que guardan el secreto en pos de conservar su momento semanal de diversión pura. Vuelven a sus casas y le dicen a sus mujeres que el asado estuvo rico y que charlaron de fútbol. Sería demasiado difícil explicar la verdad. Por mas que no hagan nada malo. Como explicar que el manaza se puso a bailar en calzoncillos en el tablón, o figurar al tito sacando un enano del inodoro, o la cara de Alberto, picado por los mosquitos, o carlitos peleando con un enano peronista o el gordo Mentasttini curando el empacho. No se puede contar la forma en la que se divierten. No se puede decir; se puede vivir. Y esas son cosas que pasan solo cuando uno se junta a comer un asado con sus amigos.

Tito, Alberto, Carlitos, el manaza, el gordo Mentastinni, únicos, fraternos, inolvidables personajes de… TESTIMONIOS.



La conmovedora imagen...no deja dudas...